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Este refrán tan castizo viene al pelo para múltiples situaciones que estamos viviendo los aficionados del Hércules esta temporada. Algunas de ellas son las siguientes:

El equipo debe seguir dándolo todo en cada encuentro, independientemente de no alcanzar el objetivo mínimo del play-off, que a día de hoy parece prácticamente imposible. Entre otras cosas, por el respeto que se le debe a este escudo, a su afición y a su historia.

Es fundamental acabar la temporada de la mejor manera posible, para que el entrenador gane peso en las decisiones del proyecto del próximo año. Porque no merecemos otro año en esta categoría infame.

Resulta imprescindible poner fin a la secretaría técnica que ha “liderado” el club durante la última década y apostar por profesionales cualificados que estén a la altura de la entidad.

En relación con lo anterior, se deben incorporar jugadores del perfil que necesite el entrenador, con ambición y nivel, para intentar hacer un “Tenerife” y construir un equipo competitivo de verdad.

También es urgente acometer las obras necesarias en el estadio José Rico Pérez, tantas veces anunciadas por los dirigentes, y garantizar un mantenimiento acorde a un emblema de la sociedad alicantina.

Del mismo modo, se debe exigir a los organismos competentes que cumplan con sus funciones básicas de limpieza, evitando que los aficionados tengan que convivir con situaciones lamentables en las instalaciones.

Sería deseable que todas estas medidas se pusieran en marcha en el mes que resta de competición y, sobre todo, que se conviertan en una constante en las temporadas venideras.

Sería, sin duda, un gesto de respeto hacia el contribuyente y el socio alicantino.

Nos mantendremos alerta. Y vigilantes.