img_3396


El tanto de Samu Vázquez para el Hércules en Nueva Condomina encadena ocho jornadas de pesadilla para el Real Murcia
Era el 11 de enero de 2026. Nueva Condomina hervía con más de 24.000 espectadores en el derbi entre el Real Murcia y el Hércules CF, el mayor duelo de la Primera RFEF Grupo 2. Los granas mandaban 1-0 desde el minuto 13 gracias a Álvaro Bustos, y en el minuto 88 todo apuntaba a una victoria que les habría disparado hasta los 32 puntos y el tercer puesto de la clasificación.


Entonces llegó Samu Vázquez.


El lateral albaceteño colocó el balón para lanzar una falta en la frontal del área, ignoró la cara torcida de su compañero Rojas, que quería tirarla él, y colocó el balón en la escuadra izquierda de Gazzaniga ante el delirio de los 4.000 aficionados blanquiazules desplazados. Empate a uno. Dos puntos menos para el Murcia. Un giro que, visto con perspectiva, parece haber marcado el resto de la temporada pimentonera.


Porque lo que ha venido después es para estudiar con lupa. Desde esa jornada 19 hasta la jornada 27, el Real Murcia ha sumado apenas 3 puntos en ocho partidos, acumulando una racha de ocho encuentros sin ganar. Los malos resultados conllevaron el inevitable cambio de entrenador, el tercero de esta temporada: Colunga cedió el testigo a Curro Torres. Pero ni por esas, el grana equipo no ha conseguido levantar cabeza. Las últimas jornadas han traído una derrota en casa, esta vez ante el Atlético Sanluqueño (0-1), con un tanto de Juárez en el minuto 7 que noqueó a los granas desde el inicio, y un empate ante el Marbella, último clasificado, que ya tiene muy complicada la salvación. El equipo, que había cerrado la primera vuelta asomándose al play-off de ascenso, se encuentra ahora asomándose a posiciones de descenso con 33 puntos en 27 jornadas.


La cuenta es cruel: de aquellos 30 puntos con los que cerró la primera vuelta, en once semanas solo ha encontrado cuatro puntos más. Y el calendario no da tregua. El próximo domingo 15 de marzo, el Murcia se volverá a enfrentar al Hércules, esta vez en el Rico Pérez. La historia tiene memoria, y en Murcia aún duele aquel remate a la escuadra.