Exorcismo
Bien haría el club —y especialmente el entrenador— en acudir a una sesión de esoterismo, tarot mediante si hace falta, para intentar romper el aquelarre de lesiones graves que arrastra el equipo esta temporada. Y es que lo vivido esta última semana en el Centro Deportivo de Alcalá de Henares, en el enfrentamiento contra el filial rojiblanco, ya roza lo paranormal.
Porque si ya es poco habitual sufrir una rotura de ligamentos cruzados en toda una temporada, imaginen tres… cuando aún queda un tercio de competición. Y por si el dato no fuese lo suficientemente desolador, las dos últimas llegaron en menos de 45 minutos durante la última jornada. Casualidad, dirán algunos. Mala suerte, repetirán otros. Pero normal, lo que se dice normal, desde luego no es.
Que cada cual crea o no en maldiciones futbolísticas es cosa suya. Ahora bien, donde sí convendría poner el foco es en cuestiones bastante más terrenales. Por ejemplo, en la preparación física. O tal vez en la superficie de los campos de entrenamiento, que bien podría parecerse más a una pista de atletismo endurecida que a un terreno de juego, especialmente si la comparamos con el césped que el equipo encontró el pasado domingo en Madrid.
Lo de la preparación física, en cualquier caso, merece capítulo aparte. Porque la colección de pequeñas lesiones, sobrecargas, microrroturas y molestias varias que han ido cayendo como una lluvia fina durante toda la temporada ha dejado a más de un jugador viendo los partidos desde la grada demasiado a menudo.
Y mientras tanto, el equipo tiene otra curiosa costumbre: desaparecer del partido a partir del minuto 70. Justo cuando empiezan a decidirse de verdad. No es casualidad, por tanto, que sea el conjunto del grupo que más goles ha encajado entre el minuto 75 y el 90, incluidos los descuentos. Cuando las piernas pesan… y las explicaciones escasean.
Si lo prefieren, sigamos hablando de mala suerte, de infortunio o de ese caprichoso destino que siempre parece cebarse con los más débiles. Es una explicación cómoda, incluso reconfortante.
El problema es que probablemente el problema sea otro.
Mientras tanto, solo queda desear la mejor de las suertes a Alejandro Sotillos y a Roger Colomina, que se unen a Oriol Soldevila en la lista de grandes damnificados de la temporada.
Y menos mal que nos queda Unai. Porque, visto lo visto, el único que parece hecho de goma. Directamente Elastic Man.
Colaborador en AlicanteDeportiva.com. Síguelo en X (Twitter): @enfermodefs
