Carta Abierta de un socio del Hércules C.F. SAD
Hoy no escribo como redactor, ni como aficionado. Hoy escribo como socio del Hércules C.F. S.A.D. y lo hago para señalar, denunciar y advertir públicamente del estado vergonzoso, insalubre y potencialmente peligroso en el que se encuentra el estadio José Rico Pérez.
Hablamos de un estadio que fue mundialista, que albergó fútbol de élite y que vio jugar a uno de los mayores genios de la historia de este deporte. Hoy, ese mismo estadio es un símbolo del abandono institucional, de la desidia y de la irresponsabilidad compartida entre su propietario, el Instituto Valenciano de Finanzas (IVF), y su arrendatario, el Hércules de Alicante.
Cada quince días se pone en riesgo la integridad física de entre 8.000 y 10.000 personas. No es una exageración ni una opinión: es un hecho. La ausencia de mantenimiento, la falta absoluta de limpieza y el deterioro estructural convierten cada partido en un ejercicio de irresponsabilidad colectiva consentida por quienes tienen la obligación legal y moral de garantizar la seguridad.
Se anunciaron unas supuestas “obras de urgencia” a bombo y platillo. La realidad es que todo quedó reducido a un comunicado vacío, a un acuerdo anunciado entre la Generalitat y el club que jamás se ha materializado. Una maniobra dilatoria más para ganar tiempo mientras el estadio sigue cayéndose a pedazos. Y no será por falta de avisos, escritos y peticiones reiteradas.
La lista de deficiencias es propia de una instalación abandonada, no de un estadio de fútbol profesional: gradas sin asientos, cabinas de prensa impropias de cualquier actividad digna, suciedad acumulada durante años, baños inutilizados con fugas constantes de orina, lavabos sin puertas, asientos rotos o sueltos, tornillería en mal estado, accesos oxidados y cubiertos de orina, zonas utilizadas como refugio por personas sin hogar, desprendimientos de cornisas y presencia de roedores. Todo ello en un recinto al que se invita a entrar a miles de personas como si nada ocurriera.
No es pena lo que debería sentirse. Es indignación. Indignación por comprobar cómo uno de los grandes símbolos de la ciudad de Alicante ha sido condenado al abandono por quienes deberían protegerlo, conservarlo y sentirse orgullosos de él.
Por ello, exijo públicamente a la Generalitat Valenciana, al IVF y al Hércules C.F. S.A.D. que asuman de una vez sus responsabilidades. No hablamos de imagen ni de estética: hablamos de seguridad, de salubridad y de posibles consecuencias irreparables. Hoy, acceder, permanecer y utilizar el estadio no cumple ni de lejos unos mínimos aceptables.
El día que ocurra una desgracia —porque, de seguir así, ocurrirá— ya no valdrán los comunicados ni los lamentos. Con el pasotismo y la negligencia que se vienen demostrando, cada día que pasa se acerca más ese escenario. Y entonces deberán depurarse responsabilidades políticas, administrativas y legales.
Mañana será demasiado tarde.
Hoy ya van tarde.
Un socio del Hércules C.F. S.A.D.
Fotos del gran @Jotace





Colaborador en AlicanteDeportiva.com. Síguelo en X (Twitter): @enfermodefs
