Hércules: pocas luces, muchas dudas y una recta final de liga que asusta

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El Hércules volvió a dejar más preguntas que respuestas en su último partido. Al menos no se perdió, pero el empate llegó más por inercia que por juego o carácter competitivo. De nuevo se vio a un equipo sin ideas claras para cerrar los partidos, sin precisión arriba y con un cierto desorden colectivo que empieza a pesar.

Blazic volvió a ser de lo más destacable —no porque el equipo funcionara, sino porque cuando menos hay quien, desde la portería, intente evitar males mayores—. Su actuación fue solvente, pero tampoco fue capaz de tapar las carencias del resto.

Mehdi, sin ser su mejor partido, mostró algún detalle individual que demuestra su calidad, pero la realidad es que este equipo queda pequeño y el resto no es capaz de jugar a su ritmo. Si el resto no es capaz, su talento queda aislado.

Guti, vuelve a tener minutos, aunque no cambió la dinámica del equipo y apenas tocó balón. Es positivo verlo en el terreno de juego, es positivo que un canterano tenga minutos de competición con el primer equipo.


Tres partidos que pueden marcar la temporada

El calendario no espera a nadie, y se acerca el momento de la verdad:

  • Contra el Eldense, rival directo y sólido, no se puede permitir que el equipo llegue sin desborde ni ideas. El conjunto de Elda viene fuerte y no perdona cuando el rival se muestra vulnerable.
  • Ante el Atlético de Madrid B, llegará un filial con jugadores jóvenes sin nada que perder y con mucho por demostrar. Los equipos así suelen salir descarados y presionando, justo donde el Hércules más problemas ha mostrado: transición, pérdidas y pocos recursos para hilvanar jugadas de peligro.
  • Y frente al Real Murcia, clásico que siempre es un examen de carácter. El Hércules necesita algo más que orgullo: necesita fútbol, ritmo y convicción. El riesgo de perder confianza y de que el tramo final de liga se convierta en un descenso a nervios está ahí.

¿De soñar con el ascenso a luchar por la permanencia?

El Hércules de Beto ni encuentra soluciones ni es capaz de controlar situaciones básicas de juego como la de ayer, en la que lo único que había que hacer era, y los tres próximos partidos son auténticos ‘encuentros de vida o muerte’ para un equipo que, si no despierta, tiene más peligro de complicarse la permanencia que de pelear por algo más.