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Doce horas después de que finalizara el encuentro en la Nueva Condomina —me niego a llamarlo Enrique Roca— la sensación es clara y difícilmente discutible: el herculanismo sigue muy vivo. Más vivo que nunca.

El auge del fútbol local que se está viviendo en toda España tenía que reflejarse, sí o sí, en Alicante. Y lo hizo este fin de semana en Murcia. Allí coincidimos el creador de Alicante Deportiva (Juan Carlos, junto a su hijo), mi propio hijo y quien firma estas líneas. Y lo que vimos fue tan ilusionante como revelador.

Sorprendió, y mucho, la enorme presencia de gente joven en las gradas del moderno estadio murcianista. Pero, sobre todo, llamó la atención el gran número de familias con niños pequeños, una imagen que desmonta de un plumazo muchos tópicos interesados sobre el fútbol modesto y sus aficiones.

Para desgracia de ciertos medios de comunicación, más acostumbrados a la desinformación que al relato honesto, no hubo ningún altercado físico. Ni peleas, ni enfrentamientos, ni incidentes reseñables. Todo lo contrario: dos aficiones apasionadas, comprometidas con sus colores, que compartieron las horas previas al partido en el centro comercial cercano y en los distintos espacios de restauración, mezcladas y disfrutando de la hospitalidad y la gastronomía murciana.

Curiosamente, este tipo de desplazamientos apenas tiene eco mediático. Luego sí se llenan páginas y minutos de tertulia con viajes multitudinarios de aficiones alemanas o inglesas de Tercera, Cuarta o Quinta categoría. Pero ayer, ni un solo medio destacó que cerca de 4.000 aficionados del Hércules acompañaron a su equipo en Murcia, llegando incluso a silenciar en muchos momentos a más de 20.000 seguidores locales.

Por suerte, existen las redes sociales —X o Twitter, como decimos los antiguos— que permiten acceder a vídeos, imágenes y testimonios de ambos bandos para construir una opinión propia. Eso sí, siempre con la necesaria capacidad de distinguir la verdad del embuste, la crítica del ruido y las opiniones fundamentadas de las de medio pelo.

Los enfrentamientos dialécticos, cargados de ironía y sarcasmo, forman parte del folclore del fútbol y siempre existirán. Los enfrentamientos físicos y las peleas, no. Nunca. Jamás. Y este fin de semana volvió a demostrarse.

Solo queda agradecer a la afición murciana el ambiente vivido, digno de categorías superiores. Hércules y Murcia merecen salir cuanto antes de este infierno llamado Primera RFEF para seguir creciendo y demostrar que existe otro fútbol más allá del eterno barcelonismo y madridismo.

Amigos Murcianos, os esperamos en la vuelta. Ojalá el destino quiera que ascendamos juntos y podamos seguir disfrutando del que, para muchos, sigue siendo el clásico más bonito de España.

P. D.: Sei bella come un gol al 90. Gracias, Samu.