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Más allá de lo ocurrido el pasado sábado en el enfrentamiento frente al CE Sabadell, con una lastimosa derrota, donde lo que fastidió no fue perder, sino la actuación arbitral y el haber encajado cinco goles —parte de ellos fruto de la valentía del míster, que a pesar de estar con diez fue a por el partido, sin temblarle el pulso a la hora de cambiar el sistema para conseguir su objetivo—, pasemos página y disfrutemos del ambiente del verdadero clásico del fútbol español.

Ni Real Madrid–FC Barcelona, ni leches. Real Murcia–Hércules C.F. , que llevan enfrentándose desde 1922 en todas las categorías del fútbol español.

Mañana viviremos un partido en el que no se tienen en cuenta las dinámicas, en el que hay que luchar cada balón como si fuera el último. Un partido que no entiende de favoritos, ni de quién llega mejor o peor. La Nueva Condomina (Enrique Roca) vivirá un nuevo capítulo de los enfrentamientos y de la histórica rivalidad entre granas y blanquiazules.

Los murcianistas llegan al encuentro crecidos, con una única derrota desde que Colunga se hizo cargo del equipo. Los alicantinos, algo alicaídos también con solo una derrota desde la llegada de Beto, aunque de qué manera se produjo.

El domingo, el que pierda, más allá de que solo sean tres puntos, saldrá tocado por caer ante el eterno rival, incluso por encima de Cartagena y Elche. Aunque si fuera el Hércules quien caiga, el equipo se distanciaría en exceso de los puestos cabeceros.

No me queda otra que decir: denlo todo por los 4.000 herculanos que estaremos en la grada del estadio Enrique Roca, que se han dejado su dinero, su tiempo y sus obligaciones para apoyar al equipo de su alma.

MACHO HÉRCULES, A POR LA VICTORIA SIEMPRE.