1a9b1081-9a7c-4fdc-ae9b-fee3adcdb423

El Día de Reyes suele ser tiempo de ilusión, de deseos y de miradas al futuro. Pero en el Hércules CF, esa sensación lleva demasiados años convirtiéndose en un déjà vu difícil de digerir.

Tras 18 jornadas, el Hércules ocupa la undécima posición con 25 puntos. Una ubicación que define con crudeza la realidad del club en las últimas temporadas: lejos del colapso, pero también lejos de la ambición que se proclama entre canapés, actos sociales y declaraciones espontáneas. Un punto intermedio que no es estabilidad, sino fragilidad sostenida en el tiempo.

Los números son tozudos. El Hércules está a 10 puntos del liderato, a 4 del playoff y con 5 puntos de margen sobre el descenso, en una categoría en la que bajan cinco equipos. Un equilibrio tan ajustado que no permite errores, ni propios ni ajenos. Y cuando todo se juega al límite, cualquier contratiempo tiene un impacto multiplicado.

Año tras año se repite el mismo patrón: plantillas cortas, proyectos diseñados con márgenes mínimos y una planificación que obliga a caminar siempre sobre el alambre. No es una cuestión de mala suerte ni de conspiraciones externas. Es una consecuencia directa del modelo. Cuando el proyecto no tiene colchón, todo se convierte en riesgo.

El problema no está tanto en el discurso como en la reiteración de escenarios. Esa sensación permanente de estar cerca de algo importante, pero sin llegar nunca a tocarlo. De vivir temporadas en las que todo depende de que nada se tuerza. Y en el fútbol, eso es una quimera.

Un club que aspira a regresar al fútbol profesional no puede instalarse de forma crónica en la provisionalidad. No puede depender cada año de dinámicas, carambolas o pequeños detalles. Eso no es ambición. Es supervivencia.

Alicante no pide milagros. Pide un proyecto reconocible, sólido y con una hoja de ruta clara. Pide estructura, planificación y decisiones que transmitan que, pase lo que pase en el corto plazo, existe una idea a medio y largo plazo.

El Hércules es un club histórico del fútbol español, pero la historia no compite, ni defiende, ni marca goles. Para salir del pozo deportivo y estructural en el que lleva demasiado tiempo instalado hacen falta apuestas decididas, porque cuanto más se prolonga esta situación, más difícil resulta escapar.

La historia no suma puntos.

El escudo no gana partidos.

Sin decisiones valientes, el pozo se hace más profundo.

¿Qué opinas? Te leemos en X

https://twitter.com/AlicanteDeport2/status/2008507405441843206?s=20

https://twitter.com/AlicanteDeport2/status/2008507405441843206?s=20