Estadio Rico Pérez. Preferente

Al igual que la famosa película de la década de los años 80, donde hay una vivienda en la que reside una pareja que sufre todo tipo de accidentes e inestabilidades, comprobamos que también se sufren en la casa del herculanismo.

El Rico Pérez está envejeciendo mal, por el escaso cuidado, el deterioro y el triste estado tanto de los aledaños como de la grada.

Los dueños de facto del recinto deportivo (El IVF), ni siquiera lo visitan a menudo para examinar el estado en el que se encuentran las infraestructuras, les produce indiferencia. Ahora bien, no debería ser de esta manera, pues el día menos pensado, se puede producir un accidente que afecte a aficionados, debido a las grietas, material obsoleto, oxidado o incluso carente del mismo.

Estos, con la boca pequeña, derivan la responsabilidad de los arreglos tanto externos como internos del estadio, en el máximo accionista y su junta directiva, que son los usufructuarios del recinto.

El caso es que, entre unos y otros, tenemos la casa sin barrer, y lo que es peor, con altas probabilidades de sufrir algún accidente los socios, abonados o simplemente aficionados del equipo local, o en su defecto del visitante de turno, todo eso si tiene la mayor de las suertes, en cuanto que le haya tocado en la «ruleta» de las entradas, tener asiento, para contemplar el espectáculo.

Dentro de la ruleta, te puede tocar en suerte, no tener asiento (ya que algún desalmado la ha robado de recuerdo o se ha utilizado como arma arrojadiza), tenerlo con gran movilidad, ya que le faltan tornillos que lo adhieren al suelo o tenerlo en perfectas condiciones (con lo que ya te puedes considerar un privilegiado).

De los panales de abejas en los asientos o la escasa limpieza, mejor lo dejamos para otro dia, ya que es el símbolo de la clara dejadez por parte de unos y otros.

A todo lo anterior, añadamos la deficiente limpieza en los alrededores del estadio, pleno de insalubridad, suciedad y gente anónima que lo utiliza de forma gratuita como hotel.

En todos los años que el que les escribe lleva acudiendo al estadio, únicamente ha visto un lavado de cara en forma de limpieza y pintura, la temporada pasada, a principios de la misma y… ya.

Señores del IVF, no racaneen en la seguridad del contribuyente, ya que en algún momento podemos tener un accidente del que se sentirán culpables. 

Si no me creen, visiten el estadio y comprueben la cantidad de deficiencias existentes, incluyendo grietas, que harán las delicias de cualquier arquitecto o albañil…

Por ello les insto que se pongan manos a la obra y dejen de escurrir el bulto.

Aquí en mi opinión Ortiz, poco tiene que hacer, más allá de avisar del estado arquitectónico.

Espero me hagan caso…